Distinguido compañero:
Mediante la presente te participo de mis personales impresiones sobre la Junta General Ordinaria celebrada ayer, a la vez que también te hago llegar el sentir de nuestra Asociación respecto a los asuntos pendientes, que dieron lugar a las movilizaciones desde la anterior Junta General de la Navidades, parte de las cuales te expresé con mi parca intervención en el turno de Ruegos y Preguntas.
De principio la línea de gestión del Colegio, de vuestra Junta de Gobierno, me parece loable, principalmente en lo referido a vuestra fiebre ahorradora, pues ya mi querida abuela (q.e.p.d.) limaba los antiguos denarius de plata de su época, para sacarle más provecho a los obligados gastos, por lo que engordar la hucha siempre me ha parecido una conducta digna de toda consideración, por lo que tiene de previsora y prudente, ya que no están los tiempos para tirar la casa por la ventana con los dineros comunitarios, como parece que ha hecho Dña. Esperanza Aguirre, que ha dejado la caja del T.O. escuálida y temblando.
Por eso os animo a seguir aplicando esta dieta en todos aquellos los capítulos del presupuesto que lo permitan, sin compasión, y con firme pulso.
Ahora bien, espero que esta política austera no os lleve tan sólo a felicitaros en la contemplación de la repleta alcancía, sino que la generosidad del arca permita atender, con esplendidez, los gastos sociales en beneficio de los colegiados, especialmente de los más necesitados, la mejor racionalización de los recursos humanos y tecnológicos del Colegio, y la formación de l@s abogad@s del T.O. con cursos enteramente gratuitos y de gran prestancia y alcurnia.
Por otra parte, al terminar ayer la Junta a las 19/h, pensé que ese conclave se merecía figurar en el Libro Guiness de los Record, pues nunca había sido testigo de tamaña premura, lo que me permitió llegar a mí casa a una hora tan decente, que mi hija me preguntó que si estaba indispuesto, o en huelga.
En suma, supongo que no se te escapa que ello fue debido a que, por primera vez, en la referida congregación se respiraba otro clima, muy distinto a las anteriores, lo que yo expresé diciendo que había otra conspiración en el ICAM, o lo que es igual, que empezábamos a respirar juntos Junta de Gobierno- Colegiados, como debe ser y Dios manda.
De eso se trata, es decir, que vosotros adoptéis vuestro papel de humildes mandatarios, al servicio de tod@s los colegiad@s, que somos vuestros soberanos mandantes, recogiendo todas las sensibilidades, aspiraciones, opiniones y justas y legítimas reivindicaciones del colectivo que cotizamos en este añejo Colegio, para implementar los instrumentos que las materialicen o canalizarlas donde fuera menester.
Luego, al exponer la ácida crítica, sin acritud, que formulé, representando el sentir y honda decepción de tod@s aquell@s que mayoritariamente votamos el acuerdo del 11/12/08, sobre la suspensión del T.O., y que ha terminado aparcado en las inciertas sendas de vuestro recurso en el Consejo de Colegios de Abogados de la C. de M., no me parece de recibo que justificaras la mencionada impugnación en la excusa de la sacrosanta tutela judicial efectiva y derecho de defensa, cuando ciertos colectivos de Señorías se adjudican la patente de corso de una huelga caprichosa, sin que el ICAM concurriera a la palestra de denuncia pública, y menos me gustó tu expresión de que lo volveríais a hacer si se prestara nueva ocasión.
Con todos mis respetos, Antonio, yo estimo que vuestra beligerancia jurídica contra una decisión soberana de la mayoría no puede volver a ocurrir, aunque deseo que no se vuelvan a repetir las circunstancias objetivas que dieron motivo a tal votación, porque la Junta de Gobierno que presides sea la primera que defienda a capa y espada los legítimos intereses del l@s abogad@s del T.O., evitando preventivamente situaciones como las que hemos padecido y, en el peor de los escenarios, conspires con nosotros las más oportunas armas para doblegar la insumisa voluntad de los oficialistas morosos, para que se avengan a dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que le corresponde.
De otro lado, puedo aceptar tu clamorosa ausencia con toga en la Pta. del Sol, aunque creo que te perdiste una ocasión honrosa de estar arropado por tod@s nosotr@s, además de la relajada oportunidad de broncearte en un día esplendido. También admito que prefieras mejor quedar de centinela diligente de nuestra común casa colegial, pero no me negarás que el “cambio” de criterio de la Consejería ha devenido porque hemos expuesto a la luz pública los trapos sucios de los incumplimientos oficiales, y que a partir de ahí estos señores se han dignado visitar la sede colegial para entablar conversaciones contigo, por no hablar ya de que los reporteros se peleaban por hablar contigo, con lo cual no sólo nos hemos dignificado l@s abogad@s del T.O., sino el propio Colegio y tu persona, y esa casa ha dejado de ser un desconocido edificio en la calle Serrano..
No obstante, deseo trasmitirte que si en la Junta de ayer las Asociaciones hemos convenido en dar transitoriamente unas chupadas a la virtual pipa de la paz, pues aún no hemos enterrado el hacha de la guerra en defensa de nuestras justas aspiraciones, no es porque estemos nada seguros de que las promesas oficiales se convertirán en certezas, sino porque quedamos a la provisional y corta expectativa de ver si las palabras se materializan en hechos, y en la esperanza de que en esas negociaciones tú te mostrarás duro como una roca, sin muchas contemplaciones con el estamento oficial, pues lo que pedimos es exactamente lo que nos deben, sin perjuicio de aún no hemos puesto sobre el tapete cosas de mayor enjundia, pero completamente necesarias para alcanzar un Turno de Oficio Digno, ya que todo se andará...
Atentamente,
Manuel Valero Yañez
Presidente de ALTODO.